La Libertad


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La libertad es la facultad de actuar sin obstáculos.

El hombre la disfruta cuando tiene la plena disposición de sus acciones.

El individuo que está en el goce soberano de ejercer sus actos sin ninguna restricción, es un ser libre.

Puede permanecer como tal, mientras su libertad no someta a la libertad de otro.

Esta clase de libertad se llama libertad civil.

La privación de ella o su limitación es la esclavitud.

Esclavo es el que no disfruta de la libertad de sus acciones y vive prisionero entre aquello que le imponen.

Un estado soberano conceptúa a la libertad, como el conjunto de poderes conferidos a los ciudadanos para garantizar su decisión de actuar como crean conveniente en la sociedad.

La libertad civil es igual a la libertad moral.

La libertad moral es la libertad interior.

Esta última es inviolable y total. Puede existir pese a que nos hayan quitado la libertad exterior.

Nos pueden someter el cuerpo, pero jamás la voluntad.

Cada persona es arrastrada por su carácter a ejecutar las acciones que van de acuerdo con su forma de ser.

Nada evita ser uno mismo en el momento de satisfacer sus necesidades.

Siempre se ha creído que las pasiones son incontrolables.

Los grandes pecadores excusan sus pecados, aduciendo que son presas del fatal designio de sus pasiones. Estos apasionamientos solo son intensidades emocionales que matizan el libre actuar de cada uno.

Todo ser humano cuando actúa lo hace por diversos motivos. Estos pueden ser consientes o inconscientes.

Cuando los motivos son intelectuales se denominan razones.

Cuando los motivos son afectivos se denominan sentimientos.

Los primeros ordenan; los segundos convulsionan.

La libertad está ligada a lo que se conoce como el libre albedrío.

Se dice que cada ser nace con la posibilidad única de tomar sus propias decisiones.

Aquello constituye el pilar fundamental de la libertad.

¿Qué viene a ser pues, el libre albedrío?

Es un elegir entre varias decisiones.

Es el escoger entre varias alternativas.

Ahora… Entre dos alternativas… ¿realmente se escoge?…

¿O se hace necesariamente lo que nos obliga la alternativa más poderosa?

Aquí cabe una reflexión…

Judas traicionó a Jesús.

Si así debía ser ya que todo estuvo predeterminado en su destino; entonces Judas fue inocente. Y lo fue ya que no actuó por su propia voluntad, puesto que todo estaba predeterminado en su destino y no tuvo el libre albedrío para escoger si lo hacía o no lo hacía.

Entonces la verdad es que Judas fue usado contra su voluntad porque nunca la tuvo.

Fue elegido para representar a un personaje despreciable. Él ya estaba predeterminado por su destino incluso antes de nacer. Debía ser el traidor que vendió a su maestro por treinta denarios.

Pero en realidad no tuvo otra opción más que hacerlo, ya que su destino así lo tenía predeterminado.

El mismo Jesús ya lo sabía cuándo se lo dijo en la última cena, delante de los otros apóstoles… esto fue antes de que sucediera su acto de traición.

Además, si todo ya estaba concebido y tenía su propio destino…

¿Cómo pudo tener el libre albedrío para escoger entre traicionar o no traicionar a Jesús?

Mirando todo esto como una disquisición de la lógica aplicada, Judas después de todo resulta ser un héroe, ya que sin su traición Jesús no hubiera muerto y jamás tampoco resucitado.

Es tan trascendental este suceso que precisamente en la resurrección de Cristo, la iglesia basa el dogma misterioso de la ascensión a los cielos del hijo de Dios.

Sin el accionar heroico de Judas por este sacrificio ya predeterminado que debía hacer con su traición, la iglesia Católica no se hubiera podido levantar y llegar a ser lo que es.

A fin de cuentas, todo lo que nos sucede en esta vida ya está previamente predeterminado y es conocido desde siempre por una entidad superior.

Es decir… realmente no decidimos nada.

Somos simples instrumentos del destino… no tenemos el libre albedrío.

¿Dónde queda entonces nuestra responsabilidad?

El asesino nació con un destino predeterminado para matar…

¿Qué responsabilidad podría tener entonces por sus crímenes?

Si soy libre, soy responsable de mis actos.

Pero si mi destino ya estaba predeterminado para que yo haga estos actos, no puedo ser responsable por ellos.

Ser libre supone que en cada acto que hagamos, siempre será posible la elección entre dos o más alternativas. La elección tomada por una de ellas es la decisión libre que corresponde solamente a cada uno de nosotros.

Lo contrario es la esclavitud.

Libertad es el poder actuar según lo que pensamos. Si no hubiera en el ser humano la sensibilidad, el individuo estaría limitado por la disyuntiva de escoger entre tener el mayor placer o el menor dolor de todo lo que haga.

Gracias a la intervención del razonamiento, la voluntad escoge lo más conveniente.

En resumen, la libertad no es otra cosa que el actuar basado en la moral.

El único principio que lo mueve todo pero sin moverse… es la libertad.

Para que todo siga igual, es preciso que algo cambie…

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El informe de Lenín


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Fue aceptable en su forma.

Lo hiso quién aparentemente ha dejado de ser parte de una caduca tendencia política y ahora piensa en el país.

Una cosa quedó clara; de ninguna manera el actual presidente es el obediente lacayo del anterior.

Divulgó la situación real del Ecuador y responsabilizó del actual caos al gobierno pasado.

Dijo que la anárquica realidad había sido tan tecnológicamente falseada, divulgada, encuestada y proyectada, que se podría pensar que fue fraguada deliberadamente para que su gobierno fracase.

Habló de su lucha contra la corrupción.

Lo que dijo no puede quedarse en líricas aspiraciones, sino que debe acompañarse de la iniciativa gubernamental para meter presos a los ladrones y lograr la devolución de lo robado a través de la incautación de sus bienes o la repatriación del dinero que hoy permanece durmiendo plácidamente en las cuentas chuecas que tienen los malandros en sus paraísos fiscales.

Que existan cinco o algo más de presos por el delito de asociación ilícita y no sean juzgados por cargos penales mayores como lavado de activos y peculado, es una tibia y contemplativa postura para luchar contra quienes nos esquilmaron y se enriquecieron gracias al mal uso de nuestros recursos.

El gobierno tiene que propiciar las denuncias e iniciar los juicios contra los rateros involucrados.

Saber que no funcionan ninguna de las centrales que fueron construidas con sobreprecio, no significa nada mientras no sepamos los nombres de quiénes lo permitieron y se enriquecieron por ello.

Nos han robado veinte y cinco mil millones de dólares.

Estos depredadores de los recursos patrios tienen que pudrirse en la cárcel.

El gobierno debe ser el principal acusador para lograr que los cacos nos devuelvan lo robado.

Lo que quedó como herencia de la década de un país trasquilado, es una gangrena descompuesta y mal oliente que derrama una hedionda pus desde cualquier lugar por donde se la pueda tocar.

En la lucha contra la corrupción el informe fue bueno, pero incompleto.

El tratar de recuperar la institucionalización del estado es loable, pero resulta inservible si dentro de las instituciones que se pretende recuperar, se encuentran los mismos borregos que permitieron el abuso dictatorial de estas funciones.

No me gustó que en el discurso haya agradecido a varios de los mismos que anteriormente con su silencio cómplice permitían los excesos del autoritarismo, la prepotencia y el mal uso del poder proveniente de la dura dictadura disfrazada con ropaje democrático.

Este ha sido un año político para el mandatario.

Ya no es hora de hablar; es hora de actuar.

Debe remover a los funcionarios del gobierno anterior que aún pululan como buitres juradores de una nueva lealtad y que realmente son las gárgolas carroñeras del insepulto cadáver de lo que aún nos queda de la patria.

De nada sirve querer ser distintos haciendo lo mismo con los mismos.

La reactivación económica que posiblemente comenzará el próximo año, con las exoneraciones tributarias para los empresarios y la derogatoria gradual programada de algunas tasas arancelarias, son un claro mensaje de la muerte conceptual de los gobiernos izquierdosos del socialismo del siglo XXI.

En el mensaje a la nación han existido algunas posturas que nos dan tranquilidad.

La recuperación de la institucionalidad del estado, la lucha contra la corrupción y la defensa de la libertad de expresión, son las más importantes iniciativas del ejecutivo en este año de gobierno que pasó.

La instauración del diálogo como camino al pretendido consenso de la unidad nacional, es una de las distancias más radicales de este gobierno con el autoritarismo, abuso y la prepotencia del anterior.

En el mensaje que el presidente dará a la nación el próximo año, deberá informarnos el resultado de la ejecución de los compromisos adquiridos con el país en el informe de este año.

El cuarto oscuro y las doscientas ratas


DON RATA

Existía una habitación gobernada por un administrador que era abusivo, prepotente y vanidoso.

Para ejercer su poder en el cuarto, llevó a doscientas ratas ladronas para que trabajaran con él.

El intolerante administrador controlaba totalmente a los roedores.

Lo hacía mediante el miedo, la prepotencia y sus gritos.

Eso sí; les permitía robar la cantidad de queso que ellas quisieran.

Se los consentía para que haciéndose gordas y millonarias, las roedoras le sean fieles y sumisas a todas sus imposiciones.

Se los permitía porque cuando ellas defendieran lo que habían robado, también lo defenderían a él.

Para mantenerlas abusivas, sobrevaloradas y leales a su causa, se aseguró de que estén protegidas de una ilimitada impunidad.

Para que se volvieran intocables, controló a todas las instituciones que debían controlar el trabajo de las ratas.

Estos organismos de supuesto control, estaban a cargo de los controladores gatos; que de paso también eran igualmente corruptos y ladrones.

Todo en la habitación era un sistema deshonesto que funcionaba mediante el abuso, robo y la corrupción.

Sin embargo un día, los habitantes del cuarto decidieron cambiar de administrador.

A diferencia del que era gritón y no escuchaba a nadie, el nuevo dialogaba, no gritaba y pregonaba a los cuatro vientos que no toleraría ningún robo de las ratas inmorales.

Una vez que tuvo el poder para controlar el cuarto, votó a las veinticinco más gordas y ladronzuelas ratas de todas las ratas que había.

Por fin parecía que en la habitación las cosas iban a cambiar.

El nuevo administrador del cuarto reveló que las ratas anteriores habían dejado vacía la mesa de los quesos y la misma no estaba servida.

Ni siquiera existía una cuajada; se habían robado todo.

No solo que ya no había nada de queso para robar, si no que el fondo quesero internacional que prestaba quesos, tampoco quería prestarle más queso al administrador de la habitación.

El nuevo administrador decía que haría una administración llena de honestidad y buenas intenciones.

La realidad era que había un nuevo administrador del cuarto, pero que se encontraba rodeado de las mismas ratas de siempre.

Así pasó el tiempo.

Cuando se dio cuenta había transcurrido un año en el manejo de la habitación.

Por eso ordenó al consejo nacional electoral de los supremos felinos, para que hagan un censo a todas las roedoras y así saber cuántas de ellas se encontraban empadronadas.

¡Casi se cae para atrás con los resultados!

Después de contar y recontar miles de veces a las ratas que ahora eran opulentas ratas, descubrió que había trescientas ratas millonarias en la misma habitación.

¡Había cien más que antes!

Después de haber votado a veinticinco como ejemplo de su transparencia, las ciento setenta y cinco que se habían quedado, se habían apareado y como consecuencia de ello se habían multiplicado.

Pero lo peor de todo era que las conocidas ratas que antes había, se habían hecho socias laborales de las cien nuevas ratas que el flamante administrador había llevado.

Ahora la habitación estaba llena de ratas que pertenecían al antiguo administrador, pero que le decían al nuevo administrador que eran sus ratas y también había nuevas ratas, que por si acaso el antiguo administrador regresaba, le jurarían por sus vidas que siempre habían sido sus ratas.

Más de lo mismo siempre es lo mismo.

Si quieres hacer cosas distintas con lo mismo, solo lograrás lo mismo.

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