El propósito de nuestra existencia


En algún momento, todos los humanos se han sentido realizados.

Con lo que han vivido o en la forma como lo hayan hecho, encuentran el significado para su  existencia.

Descubrir el sentido del vivir, es una necesidad intelectual prioritaria para todo ser inteligente.

Encontrar las respuestas de los porqués, trae como consecuencia muchas explicaciones que necesitamos para concebirnos como vidas que con una propia vida.

Todo pensador tiene su propio razonamiento para darle sentido a su realidad.

La manera como cada cual interpreta su circunstancia, lo hace único e irrepetible en el universo.

En eso estriba la razón de nuestra individualidad y el por qué cada quién piensa que su vivencia es la más importante de todo lo creado.

En eso se encuentra la necesidad de saberlo todo.

Comprendemos las cosas a través de nuestro entendimiento.

El conocimiento lo procesamos en nuestro cerebro; pero todo lo experimentamos en nuestro corazón.

Esa es la controversia en el significante del vivir.

¿Somos inteligencia o pasión?

La vida solo tiene sentido si le damos el sentir.

No es razonable que existamos solo porque debamos existir.

El hombre es el único animal consciente de que va a morir.

En esa certidumbre radica su mayor angustia.

Los animales viven despreocupados porque carecen de este estigma intelectual.

Nacer, crecer, reproducirse y morir, son actos consustanciales a la vida de todas las especies que no necesitan una explicación para su evolución.

Las incógnitas intelectuales de dónde venimos, quiénes somos y a dónde vamos, son las  incertidumbres de nuestro pensamiento que marcan la supremacía de nuestra condición humana con los animales.

Si la inteligencia es la que establece esa distancia; la misma debe tener un propósito al que todavía no le damos su significado correcto.

Nuestro raciocinio no puede ser el resultado de una aparición fortuita en el proceso evolutivo.

El pensamiento es una razón con un designio preconcebido.

Nuestras funciones mentales no pueden ser el resultado de la suerte.

Si la capacidad de disquisición se obtuviera fortuitamente, no habría forma de explicarnos él  porqué somos los únicos seres que la obtuvimos de esa manera.

El privilegio de tener el pensamiento, también conlleva la responsabilidad de poseerlo.

No es muy inteligente que seamos inteligentes sin saber para que somos inteligentes.

A pesar de lo ilimitado de nuestra capacidad para pensar, nuestro limitado conocimiento nos impide descifrar las verdaderas razones de la existencia.

Yo tengo la convicción de que todo se trata del amor.

Le encontré el sentido a mi vida en los besos que le robé a cada una de mis hijas cuando dormían.

Descubrí a la felicidad cuando abrazo fuertemente a cada uno de mis nietos.

Lo supe cada vez que fui bendecido por el amor de la mujer amada.

Todo se refiere a la conciencia del sentir…

Lo existente tiene un propósito afectivo.

Podemos poseer el discernimiento para comprender al universo, pero carecería de valor el poseerlo, sin la emoción que se experimenta el entenderlo.

Los bienes materiales son anti valores creados por nosotros.

Nacimos sin ellos.

Ninguna de estas insignificancias viene como característica de nuestra especie.

Cuando comenzamos a vivir ni siquiera conocemos el significado del dinero.

Eso sí; todos reaccionamos frente a cualquier peligro que amenace nuestra vida.

Los instintos no son creados por nosotros; los llevamos dentro de nosotros.

Por eso las cosas materiales son anti valores que no constituyen el propósito de nuestra existencia.

Si la inteligencia fuera la energía que moviliza al universo; se manifestaría su presencia en todas las especies vivientes.

Aquellos que no la tuvieren no podrían sobrevivir.

La especie que mejor se ha adaptado a los cambios del planeta es la cucaracha.

Han sobrevivido con su misma forma desde hace millones de años.

Sin embargo; no conozco ninguna cucaracha inteligente.

Por otro lado, el instinto materno está presente en todos los animales.

La leona defiende a sus cachorros de la misma manera que una gaviota lo hace con sus críos.

Por eso mantengo que la respuesta al significado de la vida no está en el razonamiento sino en el sentimiento.

El amor es la fuerza que mueve al universo y el verdadero propósito de nuestro vivir…

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