Un país dividido


Ahora resulta que nadie ha sido derrotado.

Tanto ganadores como perdedores afirman que fue el otro el que perdió.

Sólo se interesan por sus propios intereses; a nadie le importa la patria.

Todo es una absurda pelea entre derecha e izquierda.

Las ideologías no se pueden dividir con direcciones.

El ser humano tiene en su cerebro una sola forma de pensar.

No se puede despreciar al que piensa diferente.

Si esto fuera posible, todo sería una lucha entre los sabios contra los brutos y los brutos contra los sabios.

Somos seres superiores.

Nuestro pensamiento es la máxima expresión de una incondicionada libertad; no se puede esclavizarla con posturas.

La prepotencia enturbia el raciocinio de los sobre valorados del poder.

Para los petulantes que se creen superiores, la inteligencia es aquello que los separa de los animales y lo mismo que los iguala a las bestias.

Los que perdieron dicen que perdieron por sus malos candidatos.

Nadie se atreverá a decirle la verdad al que los manda; le tienen tanto miedo que no le dirán que perdieron porque fue el mismo quién falló.

Lo adularán y lo convencerán de que sólo con su postulación el proyecto no se acabará.

Lo harán creer que su destino está ordenado desde el cielo.

Le suplicarán que por el bien de la patria y el de los ignorantes que habitamos en ella; que sé debe   reelegir.

Los ególatras solo piensan en sus propias ambiciones.

Es tan fuerte su angurria del poder, que radicalizarán su autoritarismo para no perder sus privilegios.

Buscarán culpables; cortarán cabezas.

Dirán que deben revisar sus decisiones.

Cambiarán la Constitución para lograr sus fines.

Harán una renovación cuya verdadera intención es la continuación en el poder.

Al que quiere la radicalización no le interesa lo que expresó la oposición.

Creen que con la fuerza someterán a los que aún no se someten.

Los políticos se mueven más por sus intereses que por sus ideales.

El proyecto político solo es un membrete para aferrarse al poder.

Los que se sienten dueños de nosotros harán lo que sea para seguir mandando.

Si no tienen la humildad para entender su derrota, cínicamente la negarán.

Nuestro futuro es terrible…

El país está dividido.

No se puede ganar con la mitad;

Tampoco se puede gobernar teniendo en contra la otra mitad

Análisis de las elecciones


Análisis del resultado de las últimas elecciones, sus causas y la manera de salir de la crisis.

Somos tan iguales siendo tan distintos


Dr. Miguel Palacios Frugone y su padre, el periodista Manuel Palacios Offner o Chiken Palacios

Dr. Miguel Palacios Frugone y su padre, el periodista Manuel Palacios Offner o Chiken Palacios

Somos tan iguales siendo tan distintos…

Mi vida ha sido bendecida con muchos regalos de dios.

Uno de los más hermosos fue tener a mi padre como padre.

Aparte de ser mi papá, fue mi hermano mayor y los años cercanos a su muerte; mi hijo.

Por encima de todo lo que este ser maravilloso fue para mí existencia; fue sin duda alguna mi mejor amigo.

Era un hombre carismático y poseedor de una amplia sonrisa.

Tenía el optimismo personalizado bajo su piel y su accionar solo tenía sentido si lo hacía para dar sentido al accionar de los demás.

Muchos de sus problemas personales fueron los problemas personales de otros, que los hizo suyos debido a la imposibilidad de no poder dejar de hacer lo que tenía.

La gente lo quería.

Acompañarlo a cualquier lugar significaba estar al lado de un hombre al que constantemente la gente saludaba o abrazaba para testimoniarle su cariño.

Tuvo mucho éxito en lo que hacía y fue muy reconocido por ello.

También hubo personas que por envidiarlo no lo querían.

Su mayor patrimonio lo tenía en su tierno corazón.

 Querido por todos, quiso a todos.

Tengo la bendición de ser muy parecido a él.

Mi forma de ser o actuar es como su forma de ser o actuar.

Soy reconocido por lo que hago y recibo constantemente muestras de cariño, admiración y respeto de toda clase de personas.

Pero a diferencia de mi padre, desde muy pequeño fui un peleador que no tenía miedo y esto me hacía vulnerable porque me convertía en imprudente.

 Les confieso también que he tenido rencores que me volvían muy enfrentativo con quienes me trataban de dañar.

Mi padre no era un peleador y gracias a dios sí tuvo el miedo necesario que lo hacía muy prudente.

Nunca tuvo rencores contra nadie.

Jamás buscaba una revancha y no sintió resentimientos para lo que algún enemigo le hacía.

Por eso siempre digo que a pesar de ser igual a mi papá, él fue muchísimo mejor hombre que yo.

Tengo otra bendición…

Mi hija Paola es igualita a mí.

Su forma de ser y sus valores, son los mismos que yo tengo y también los que mi padre tuvo.

La Gorda es una persona carismática a la que todos quieren.

Tiene una sonrisa cundida por la prisa del reír.

Constantemente recibe muestras de cariño en todo lo que hace.

Su propósito para existir es el mismo que yo tengo para mí existir.

La diferencia entre la Gorda y yo, es que ella es como mi papá y no tiene rencores ni es peleona.

Es por eso que mi hija Paola es muchísimo mejor ser humano que yo.

Su hijo mayor se llama Ricky y es igualito a ella.

Siendo ella igualita a mí, también mi nieto es como yo y por supuesto igual a mí papá.

El Papa (así le digo a Ricky) es un ser maravilloso, cuyos amigos lo quieren de una forma inconmensurable.

Acaban de darle una placa donde lo reconocían como el mejor compañero de su promoción.

Tiene mucho éxito en lo que hace y es reconocido por todos.

Cuando lo acompaño, todos lo saludan y se sonríen con él.

Su forma de ser es igual a la de su mamá, a la mía y a la de su bisabuelo.

Su accionar solo tiene sentido si genera el sentido de accionar a los demás.

Es capaz de ser íntimo amigo de alguien que recién conoce y le da lo mismo hablar con un presidente o cualquier betunero.

El Papa es muy carismático.

Tiene una sonrisa que ilumina cualquier oscuridad.

Dueño de una inteligencia privilegiada, es brillante e intuitivo.

Es extrovertido y expresivo con los niños.

A sus primos menores los besa con ternura.

Es juguetón y muy fregón.

Por donde quiera que pase, sus primos gritan por las bromas que les hace.

Su mayor fortaleza es tener un inmenso corazón donde alberga los mejores sentimientos para los demás.

A diferencia de Paola pero siendo igual a mí; el Papa es enfrentativo cuando debe y también guarda algo de rencores como yo.

Los cuatro somos iguales.

Pero eso sí; ni Paola ni mi papá son rencorosos.

En cambio el Papa y yo de alguna manera sí lo somos.

Les voy a poner un ejemplo de lo igual que actuamos los cuatro para poder explicarlo mejor.

Cuando mi papá se golpeaba el dedo chiquito de su pie contra la pata de una silla gritaba: ¡Chuch…madre!

Cuando me golpeo el dedo chiquito de mi pie contra la pata de una silla grito: ¡Chuch…madre!.

Cuando Paola se golpea el dedo chiquito de su pie contra la pata de una silla grita: ¡Chuch…madre!

Cuando el Papa se golpea el dedo chiquito de su pie contra la pata de una silla grita: ¡Chuch…madre!

Este reflejo condicionado es una respuesta genética.

Nunca hemos conversado sobre esta reacción entre los cuatro, pero todos la tenemos como una característica individual para reaccionar frente a lo mismo.

Nuestra forma de ser es tan igual entre nosotros, que para mí constituye la mayor bendición otorgada por dios sobre los cuatro y la principal razón del porqué siendo tan iguales somos tan distintos.

A %d blogueros les gusta esto: