El terremoto y sus secuelas


El Terremoto del 16 de abril, sus secuelas en la población de todo el Ecuador, y la manera de superarlas.

 

El Narciso del Siglo XXI


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El otro día estaba estudiando sobre los trastornos clínicos y la forma de diagnosticar a las personas que tienen trastornos de su personalidad.

En el siglo XXI nada es inventado y actualmente los criterios diagnósticos son los mismos que se deben seguir para todos los profesionales de mi especialidad en todo el mundo.

Eso significa que los elementos y parámetros que yo uso para decir que alguien tiene un trastorno de su personalidad, son los mismos que usan para hacer ese mismo diagnóstico cualquier otro profesional aunque este viva en EEUU, Europa o Asia o donde sea.

Esta unificación de parámetros o síntomas para establecer diagnósticos, es un consenso clínico mundial y están escritos en el libro que aglutina estos criterios y es el DSM 10-TR o CIE -10.

Por eso les voy a transcribir textualmente lo que dice el libro de criterios diagnósticos respecto al trastorno Narcisista de la personalidad F60.8 ( 301.81 )

Los individuos que tienen este padecimiento tienen un patrón general de grandiosidad (En la imaginación o en el comportamiento) tienen una necesidad permanente de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos como lo indican quiénes tienen cuatro o más de los siguientes Ítems:

1) El individuo tiene un grandioso sentido de autoimportancia (Por ejemplo, exagera sus logros y capacidades, espera ser reconocido como superior)

2) Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.

3) Cree que es “especial” y único y que solo puede ser comprendido por sí mismo o solo puede relacionarse con otras personas ( O instituciones ) que son especiales o de alto status.

4) Exige una admiración excesiva.

5) Es muy pretencioso, por ejemplo, tiene expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.

6) Es interpersonalmente explotador, por ejemplo; saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.

7) Carece de empatía: es reacio a reconocer logros de otros o identificarse con los sentimientos de los demás.

8) Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás lo envidian a él.

9) Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias.

Hagan en este instante un ejercicio intelectual con lo que dice el DSM.

Imagínense por un momento a cualquier personaje que ustedes quieran.

Lean los Ítems que se han descrito y si quién se imaginan tiene cuatro o más de cuatro de los nueve, a medida de que lo vayan haciendo, el rostro de esta persona les aparecerá y será cada vez más concordante con lo escrito, porque ÉL TIENE LO ESCRITO.

No se trata de influenciar la mente de ustedes.

Se trata de que apliquen los criterios diagnósticos universales que se utilizan para diagnosticar el Narcisismo como trastorno grave de personalidad.

Si como resultado de esta verificación y en su mente tienen la imagen de quién tiene estos parámetros, es que han podido diagnosticar correctamente a quién es un Narciso.

Poder y Paranoia


Dr. Miguel Palacios Frugone

Dr. Miguel Palacios Frugone

Cuando estaba en México obteniendo mi especialidad en Psiquiatría, tuve la oportunidad de trabajar con el Dr. Agustín Caso Muñoz, quien escribió el tratado más importante de psiquiatría de Latino América en esa época, el que en su Pág. 148  en lo referente  a los trastornos del pensamiento dice textualmente:

“Las ideas paranoideas son alteraciones del pensamiento que se definen como convicciones falsas originadas de una percepción errónea de la realidad y son incorregibles”.

La persona que tiene el trastorno, permanentemente experimenta una sensación de persecución y daño hacia su persona, que lo hace reaccionar con agresividad indiscriminada, intolerancia, sobre valoración de sí mismo y desconfianza permanente.

Estas ideas tienen tres características:

a) No son aceptadas por quien la padece

b) Provienen de una percepción errónea de la realidad 

c) Son incorregibles.

El individuo que las sufre tiene la absoluta convicción de que son ciertas; no admitiendo rectificación alguna por lo que dice o hace, pese a los argumentos contrarios que se le presenten.

Estas ideas de persecución se dan con frecuencia en personas inteligentes, de un grado educativo superior y profusa verborrea.

En las ideas de persecución, la hostilidad de quien las padece se concreta y exterioriza hacia el mundo circundante del paranoideo.

El individuo que las tiene es hostil, irritable, desconfiado y persistente.

Es muy difícil sobrellevar cualquier diálogo con el paranoideo, quien se molesta cuando lo interrogan y arremete agresivamente con facilidad.

El paranoideo imagina supuestos enemigos, falsos complots contra su vida, emite juicios apresurados sobre personas o instituciones que tienen que ver con su entorno, así  como también interpreta en forma apresurada y persecutoria, los movimientos, las palabras y las acciones de quienes le rodean.

Están íntimamente convencidos de que aquello que escuchan en la radio, leen en la prensa o ven en televisión, son planes fraguados contra su imagen por lo que llegan a tener la certeza de que los medios de comunicación son sus enemigos personales.

En ocasiones estas ideas delirantes de persecución se asocian a las de grandeza y hacen que quienes la padecen, se atribuyan poderes que no tienen; “se crecen más ante sus supuestos perseguidores”.

En los últimos días del convivir nacional, hemos visto cómo en la Asamblea Constituyente se prepara un mandato para que en caso de ausencia definitiva del presidente, el vicepresidente asuma transitoriamente el poder hasta que el Congreso nombre un nuevo presidente o se convoque a nuevas elecciones.

Si analizamos en el fondo lo que existe tras esta intentona de fortalecer el régimen presidencial, descubriremos varias situaciones:

A) Que a Correa le importa un comino el cargo de la vicepresidencia de la república. Sin embargo cuando lo necesitó para ganar las elecciones, no dudó durante su campaña en cogerle la mano a Lenín Moreno y elevarla victorioso junto a las suyas. También habló y propagó a los cuatro vientos, que Moreno era un patriota y que en su régimen sería un hombre imprescindible con el que cogobernaría desde la vicepresidencia, bla, bla, bla, .En otras palabras….lo usó.

B) Ahora  que ya consiguió el poder, ha ordenado a la asamblea que suprima el cargo de vicepresidente. De esa manera si él se cae, nadie podrá suplantarlo ni sucederlo.

Ya dijo que había un complot para matarlo.

También dijo que los medios de comunicación son sus enemigos.

Dijo que la CIA estaba infiltrada en su gobierno y que la oposición estaba conformando un plan para destituirlo.

También ha expresado que la oligarquía está fraguando una campaña por el NO de un referéndum de una  constitución que nadie sabe cómo va a ser, ya que no se la ha terminado, ni se ha discutido, por lo que peor ya se pueden tener posturas a favor o en contra, a menos que el presidente si la conozca y ya sepa lo que se va a aprobar.

Afirmaciones de esta naturaleza, cuando son dichas por un presidente de la república, pero sin prueba alguna para demostrarlas, son simplemente ideas o suposiciones que evidencian una errónea percepción e interpretación de la realidad.

Ahora le tocó al pobre Lenín Moreno, quien por ahora no hace absolutamente nada y se limita a regalar sillas de ruedas a los discapacitados. La verdad es que carece de rol protagónico o papel importante en la gestión gubernamental.

Más imprescindible son Vinicio Alvarado, Larrea y Patiño, que el buen ecuatoriano que es el vicepresidente de la república.

En la psiquiatría, el paranoico desconfía de todo y de todos.

Su ego es tan grande que no admite cooprotagonismos ni glorias compartidas.

Su palabra es la ley y la beligerancia la respuesta a los cuestionamientos que se le hagan.

La intolerancia se vuelve su norma de conducta, pisoteando a todo aquél que crea su enemigo.

Siendo la paranoia un mal incurable, solo se la puede controlar impidiendo que quien la padezca, no tenga la posibilidad de hacerla crecer.

Son impredecibles los alcances de quienes, siendo paranoicos, tienen el poder para tomar decisiones.    

La historia de la humanidad está llena de estos ejemplos.

Hitler fue uno de ellos y se caracterizó por eliminar todo aquello que creía que estaba en su contra.

Todos los dictadores que han existido en la historia han actuado de la misma manera y terminado de la misma forma.

Guayaquil, 29 de Abril del 2008

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