Otra cosa es el actual gobierno


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Definitivamente estamos frente a un estilo diferente en la manera de gobernar.

En comparación con el anterior, el actual mandatario está dando muestras de que su sello personal es el que va a estar presente en la conducción del país.

Inclusive la esposa del actual gobernante, está participando activamente en las áreas en las que su presencia pueda serle útil a su esposo.

Se acaba de reunir con las esposas de los alcaldes y solo este hecho ya en sí mismo es una diferencia con la esposa del mandatario anterior.

No se trata de cuál es más buena o simpática, sino de cuál ayuda más a su esposo en la difícil tarea de gobernar.

Ya no existen sabatinas, viernecinas ni cualquier dieines.

Ahora en el país se respira una tregua de paz transitoria, que algunos escépticos dudan de que sea real y piensan que todo este clima de tranquilidad ciudadana, se trate de un engaño preconcebido.

Estas dudas son normales psicológicamente hablando.

Si fuimos acostumbrados a vivir sometidos a una confrontación permanente, en nuestro cerebro existe un reflejo condicionado que genera desconfianza a todas las actitudes que provengan de quién ejerza la primera autoridad.

Estábamos programados para diariamente coexistir con el abuso, los insultos y la prepotencia, por lo que para la aparente paz que disfruta por el silencio en el que ahora nos movemos, resulta que interiormente cada uno psicológicamente nos decimos; ahhhhh hay que ver cuánto dura esto, ahhhh a lo mejor todo pronto se acaba y volveremos a lo mismo.

Lenin Moreno está empeñado en generar un clima de estabilidad y diálogo con los diferentes sectores de la sociedad.

Para ello, las mesas de diálogo son un paso diferente que nunca se dio en el gobierno anterior.

Paradójicamente el principal desestabilizador del gobierno de Lenin Moreno es el ex presidente.

En la medida que el ausente pueda controlar el síndrome de abstinencia causado por su grave adicción al poder, el nuevo presidente podrá hacer más fácilmente las cosas a su manera y sobretodo sin interferencias en la toma de sus propias decisiones.

Debemos entender que la oposición a Lenin Moreno, no vendrá de la oposición.

Los principales opositores a su gestión, serán sus propios militantes de Alianza País.

Estos se han acostumbrado a imponerse con el poder que tenían, por lo que les será muy difícil aceptar los diálogos que sé tengan ahora con quienes según ellos, son los antipatrias causantes de todos los problemas de la república.

Que decir de quienes tienen ahora una gran opulencia económica, que fue lograda por el manejo del poder que les fue conferido.

Si Moreno públicamente se reúne con los directores de la prensa libre y privada del país y les pide que denuncien cualquier acto de corrupción que se cometa en su gobierno, entonces el principal enemigo de los que cometen esos actos es el mismo presidente.

Si antes podían robar y ahora no pueden, hay que estar contra quién se los impida.

Desde que comenzó este gobierno no se ha enjuiciado a nadie, ni se ha querido meter a ningún ciudadano preso por rascarse la cabeza mientras la comitiva presidencial pasa por las calles.

Ya no hay burlas, sarcasmos ni discursos peyorativos.

Ojalá que este cambio de estilo perdure.

Ojalá que los que se han beneficiado del poder durante diez años, comprendan que ahora se está tratando de ejercer el mismo poder pero de una manera diferente.

Todo este clima de tranquilidad será necesario en unos pocos meses, cuando la crisis económica no se la pueda ocultar más y tenga que estallar.

En ese entonces y solo entonces descubriremos la verdadera capacidad para gobernar del presidente.

Por razones de la urgente necesidad de transparencia, el juicio político al vicepresidente debería ser el mejor escenario para que si no ha hecho nada, desde este supremo foro pueda demostrar su honorabilidad, su inocencia y manos limpias.

El juicio político es eso, un juicio de carácter político.

No es un juicio penal.

Es una investigación pública de las responsabilidades políticas de cualquier funcionario en el ejercicio de la función que se le ha encomendado.

La culpabilidad o la inocencia del funcionario será decidida por la mayoría de votos de los asambleístas, pero quién en definitiva absolverá o condenará al enjuiciado, será la moralidad de todo el pueblo ecuatoriano.

 

El presidente asesino


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Es un caradura que con cinismo y alegría baila sobre los ochenta y nueve cadáveres que han sucumbido por su “patriótica e inofensiva táctica de echar agüita y unos gasecitos lacrimógenos”, para silenciar a la oposición.

Presidente asesino; presidente criminal, es lo que millones de hermanos Venezolanos le gritan a un Maduro que todavía no se cae del adictivo árbol de la dictadura.

Este prepotente dictador que no tiene alma ni sentimientos; abusa del poder que le otorga el control totalitario de las armas, el ejército, las instituciones y las leyes, para aferrarse a un cargo que solo defiende los intereses de los esbirros que manejan el poder y que para hacerlo con ropaje democrático, lo ejercen bajo el control de las más corruptas instituciones del estado, que son por ellos mismos controladas.

Ochenta y nueve muertos; más de tres mil quinientos presos políticos y diez y seis mil judicializaciones a los opositores, son algunas de las muchas violaciones constitucionales de un tirano que constitucionalmente está obligado a defender la seguridad de todos los venezolanos y que por el contrario, se ha convertido en un asesino constitucional, que pretende seguir abusando del poder.

¿De dónde nace todo este poder?…! De la astucia de Castro y la avaricia de Chávez!.

Después del abandono económico de la entonces Rusia a la isla, Castro trató de exportar su revolución a diversas partes del mundo.

Trató de hacerlo en Angola y Sudamérica, concretamente en Bolivia.

Para ese entonces, el mundo había cambiado.

Los pueblos se revolucionaban de acuerdo a sus intereses económicos.

Con el bloqueo económico de USA a Cuba y el retiro del mecenazgo de Rusia; la isla sucumbía.

Cuba era un estado totalitario que controlaba todo.

Castro abolió a los partidos políticos para que bajo una falsa democracia, se pudiera legitimar todo lo ilegítimo que se había cometido.

En las escuelas solo se enseñaban los logros de la maravillosa revolución y todo estaba encaminado a venerar la omnímoda imagen del dios caudillo.

Hoy después de cincuenta años de lavado cerebral, han pasado diez generaciones de cubanos que fueron educados y lavados cerebralmente, para hacerlos creer que lo que vivían era lo mejor del planeta y lo creían porque no han podido vivir la alternativa de poder elegir.

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Los cubanos que nacieron hace cincuenta años, igual que los que nacieron la semana pasada, solo conocen lo que el régimen totalitario les ha permitido conocer.

En medio de esa impuesta forma esclava de vivir, aparece el militar de un país que nadaba en petrodólares y que era un ambicioso cuya ambición no tiene límites.

Hugo Chávez se convierte en el nuevo mecenas de la isla, a cambio de las infalibles enseñanzas de quién era el gran maestro en el arte de retener el poder, mediante la legitimación de todo lo ilegítimo.

De esa coyuntura fortuita, nace la simbiosis parasitaria del hambre con la necesidad.

Chávez hace todo lo que Castro le dice que haga, a cambio de la retribución económica de miles de millones de dólares que son producto del elevado precio internacional del crudo.

Lo hace sin dar explicaciones a nadie y lo logra con el despilfarro a manos llenas, del dinero proveniente de los bolsillos del pueblo Venezolano.

Así, mientras Castro consolida la bonanza de sus arcas, Chávez consolida la ambición de su poder.

Los principios básicos de la revolución Chavista son los mismos principios que los de la revolución Castrista.

  1. Suprimir la libertad de prensa.

  2. Tener el control de toda la información ciudadana.

  3. Hablar todos los días por todos los medios del éxito nunca antes logrado de la revolución.

  4. Magnificar y endiosar la imagen del tirano.

  5. Dividir a la población entre los que están a favor y los que están en contra de la revolución.

  6. Utilizar a las agencias recaudadoras de rentas e impuestos, para doblegar a quién osara opinar contra el poder.

  7. Imponer el miedo como instrumento para callar a la oposición.

  8. Lograr el control absoluto de todas las instituciones del estado, para hacer que el abuso sea la norma de conducta del estado.

  9. Hacer que los partidarios del gobierno sean una casta de “nuevos ricos” a costa del poder que les confiere el gobierno y que está encaminado a fomentar la corrupción mediante la impunidad que les garantiza el control de las mismas funciones del estado que debía controlarlos

  10. Formar una asamblea constituyente para hacer leyes que les sirvan para su propio beneficio.

  11. Inventar el enunciado mágico del socialismo del siglo XXI, para que a su nombre se pueda llevar a cabo todas las triquiñuelas anteriores.

Con estas normas básicas para ejercer perpetuamente una dictadura, Chávez se vuelve cada día más fuerte y se perpetúa en el ejercicio autoritario del poder.

Sin embargo, todos sus planes se ven truncados por el cáncer que lo aniquila.

La sucesión de Maduro ya estaba negociada, meses antes de que este falleciera.

Incluso hay suposiciones de que el militar había perecido algunas semanas antes y se preparó todo para que Maduro continuara en el abuso del poder.

Aquí suceden tres cosas con las que no contaban.

La primera está dada por el precario nivel de inteligencia que tiene Maduro.

Pero paradójicamente; en los regímenes controlados por los dictadores, a veces la inteligencia no es tan necesaria.

Han existido dictadores muy brutos y manejados; este podría ser un buen ejemplo de ello.

El verdadero problema es que Maduro no es Chávez.

No tiene el carisma, la inteligencia y peor la astucia que tenía el militar.

La segunda es que el precio del petróleo ha caído y ya no existen los millonarios recursos que el dictador tenía para ejercer el despilfarro que ocultaba el pésimo manejo económico hecho desde el poder.

Y la tercera es que el pueblo Venezolano se cansó de la tiranía y salió a las calles para enfrentar al tirano.

Hoy nuestra hermana nación vive uno de sus peores momentos anti democráticos.

El mutismo de la comunidad internacional es un cómplice silencioso que no ha enfrentado solidariamente a la tiranía vivida por nuestros hermanos como se debe.

El mundo permanece callado frente a la cínica atrocidad que mata a nuestro hermano país.

A veces; el enunciado libertario de la no intervención a la soberanía, es el que solapa los abusos cometidos por los dictadores.

Siempre he dicho que el alimento del tirano es el silencio del cobarde.

La llegada de un asesino


MP

Excelente análisis sobre la llegada de Nicolás Maduro a Ecuador

 

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