Un país dividido


Ahora resulta que nadie ha sido derrotado.

Tanto ganadores como perdedores afirman que fue el otro el que perdió.

Sólo se interesan por sus propios intereses; a nadie le importa la patria.

Todo es una absurda pelea entre derecha e izquierda.

Las ideologías no se pueden dividir con direcciones.

El ser humano tiene en su cerebro una sola forma de pensar.

No se puede despreciar al que piensa diferente.

Si esto fuera posible, todo sería una lucha entre los sabios contra los brutos y los brutos contra los sabios.

Somos seres superiores.

Nuestro pensamiento es la máxima expresión de una incondicionada libertad; no se puede esclavizarla con posturas.

La prepotencia enturbia el raciocinio de los sobre valorados del poder.

Para los petulantes que se creen superiores, la inteligencia es aquello que los separa de los animales y lo mismo que los iguala a las bestias.

Los que perdieron dicen que perdieron por sus malos candidatos.

Nadie se atreverá a decirle la verdad al que los manda; le tienen tanto miedo que no le dirán que perdieron porque fue el mismo quién falló.

Lo adularán y lo convencerán de que sólo con su postulación el proyecto no se acabará.

Lo harán creer que su destino está ordenado desde el cielo.

Le suplicarán que por el bien de la patria y el de los ignorantes que habitamos en ella; que sé debe   reelegir.

Los ególatras solo piensan en sus propias ambiciones.

Es tan fuerte su angurria del poder, que radicalizarán su autoritarismo para no perder sus privilegios.

Buscarán culpables; cortarán cabezas.

Dirán que deben revisar sus decisiones.

Cambiarán la Constitución para lograr sus fines.

Harán una renovación cuya verdadera intención es la continuación en el poder.

Al que quiere la radicalización no le interesa lo que expresó la oposición.

Creen que con la fuerza someterán a los que aún no se someten.

Los políticos se mueven más por sus intereses que por sus ideales.

El proyecto político solo es un membrete para aferrarse al poder.

Los que se sienten dueños de nosotros harán lo que sea para seguir mandando.

Si no tienen la humildad para entender su derrota, cínicamente la negarán.

Nuestro futuro es terrible…

El país está dividido.

No se puede ganar con la mitad;

Tampoco se puede gobernar teniendo en contra la otra mitad

Análisis de las elecciones


Análisis del resultado de las últimas elecciones, sus causas y la manera de salir de la crisis.

Nuestro Futuro


MPF

Las situaciones que acontecen en la Patria no hay que tomarlas a la ligera.

No es cuestión de entender a la democracia como la pesada obligación de tener que concurrir a votar en las elecciones.

Peor se puede concebir el sufragio como un acto democrático, si la transparencia electoral está cuestionada por la parcialidad que ha tenido el organismo cada vez que ha condescendido a cualquier pedido o circunstancia que perjudique al Ejecutivo.

Es por eso que debemos tener conciencia de los acontecimientos políticos que están sucediendo.

Del pleno conocimiento de ellos y su análisis, vendrá la consecuencia y lo que sucederá en nuestro futuro.

Vivimos una crisis económica innegable.

Sería de retardados mentales aceptar que después de diez años de gobierno, aceptemos todavía que le echen la culpa de la misma a los que anteriormente nos gobernaron.

Por mal manejo, despilfarro, corrupción o lo que sea, la realidad es que la crisis se ha dado en esta última década y estamos padeciendo sus consecuencias.

Para algunos analistas, este gobierno recibió casi tres cientos mil millones de dólares en ingresos en este tiempo (Más que todos los anteriores gobiernos juntos).

La pregunta lógica será: ¿En dónde está tanto dinero?

No es razonable que 3000 millones de dólares que sería lo que le costaría al gobierno la reconstrucción de los bienes afectados por el terremoto, hagan patalear a un gobierno que recibió trescientos mil millones de dólares y debería tener un fondo de contingencia.

Una cifra tan insignificante como la que hay que gastar, para la gran cantidad de dinero que se recibió, hace un sinsentido el que nos carguen de impuestos para reconstruir lo que estaba asegurado.

Lo que quieren es endosarnos el déficit existente de la proforma presupuestaria general del estado.

No es creíble que se diga que todo está invertido en salud, educación y carreteras, si todo el sistema es deficitario y adolece de las mismas viejas fallas de siempre.

Lo segundo que debemos analizar es la crisis política que estamos viviendo.

Por un lado están los superhombres del gobierno. Solo ellos saben lo que necesitamos.

Es tal su vanidad y prepotencia, que se dan el lujo de cínicamente reírse en cualquier debate público con cualquiera que se les presente de la oposición.

Su arrogancia y desfachatez para satanizar o burlarse de quién no sea de su partido, los transforma en politicuchos detestables que imponen su voluntad por el transitorio poder que tienen.

Han engordado desaforadamente la institucionalidad del Estado.

Han legislado para sus propios intereses en todos los campos que se puedan imaginar.

No han tenido transparencia en el manejo de las finanzas públicas.

Han hecho un abuso sistemático de lo que la mayoría legislativa les ha permitido.

Han hecho lo que han querido.

Han aprobado todas las leyes que les ha convenido.

Han incrementado su poder burocrático como más lo han podido.

Por otro lado los llamados partidos políticos tradicionales solo son maquinarias electorales que se arman para una nueva posibilidad de captar el poder.

Lo que realmente mueve a los políticos es el dinero que se recibe por participar en la contienda electoral.

Es la oportunidad de pedir contribuciones a cambio de favorecer a aportantes cuando se obtenga el poder.

Son los tiempos falsos donde los enemigos son los mejores amigos.

Son los momentos de las fotos, donde las alianzas y comparsas, pueden más que todos los agravios anteriores.

Así vemos en la prensa a los archi enemigos abrasados.

Vemos a los Iscariotes como los patriotas más leales.

En una jungla donde todo es posible, todos se mezclan con todos.

Es por eso que no debemos caer en creer las mismas mentiras.

Conocemos muy bien a todos y sabemos que esperar de ellos.

Cada uno ya ha demostrado sus capacidades y sus limitaciones. La política es su forma de vida. Es su herramienta de trabajo. Es lo que les permite enriquecerse a través del manejo del poder. Ese es el meollo del asunto.

Los cargos de libre elección son mal pagados. Nadie que sea pensante se va a arriesgar a que lo desprestigien por tan poco sueldo. Si la gente se mete a sufrir en esta “sacrificada carrera”, es por los beneficios que se pueden obtener del uso, mal uso o el abuso del poder.

Albert Einstein dijo:

Si quieres resolver un problema y aplicas la misma solución que no te lo resuelve; mientras sigas aplicando la misma solución para resolverlo, no lo resolverás.

Es por eso que yo insisto en que ahora debemos buscar a un ciudadano que no sea político.

Un librepensador que solo esté sometido a su conciencia.

Alguien que no vea al uso del poder como una forma de asegurarse económicamente el resto de su vida.

Un ecuatoriano honesto y trasparente que piense en función de los demás.

Alguien que se reúna con los más capacitados para enfrentar la resucitación del insepulto cadáver de la Patria que nos han dejado.

Un patriota que nos señale sin pasiones y castigue a quienes depredaron del dinero de los ecuatorianos.

Alguien que sea como tú o como cualquiera que no sea un político…

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